Referencia: Vialactea21
Composición: Plata 925 Milésimas.
Peso: 22,42 g.
Diámetro: 34 mm.
La moneda dedicada a la Vía Láctea, tiene forma de S y se curva de manera similar a nuestra galaxia.
La historia que narra sobre el cosmos también presenta giros inesperados. Los antiguos griegos asociaban la banda lechosa de luz que vemos al contemplar el cielo nocturno con Heracles, quien, siendo un bebé, succionó el pecho de la diosa Hera con tanta fuerza que ella lo apartó de su boca, derramando su leche sobre el firmamento. Esta interpretación se volvió más científica en 1610 cuando, con la ayuda de un telescopio, Galileo Galilei descubrió que la Vía Láctea está compuesta en realidad por innumerables estrellas individuales. Para entonces, Nicolás Copérnico ya había refutado la creencia arraigada de que la Tierra, y no el Sol, era el centro del universo, pero Galileo también demostraría que el Sol era solo una de las muchas estrellas de la Vía Láctea. La visión del mundo se vio sacudida nuevamente en 1920 cuando Edwin Hubble demostró que la Vía Láctea es solo una entre muchas galaxias. Si bien esto hizo que la Tierra pareciera cada vez más insignificante, cuanto más pequeño nos sentíamos, mayor era nuestro conocimiento del espacio exterior y más comenzábamos a comprender nuestro lugar físico en el cosmos. La combinación de las superficies convexas y cóncavas en el anverso de la moneda da como resultado una superficie plateada en forma de S sobre la cual se representa la Vía Láctea. Las dimensiones angulares del sistema de coordenadas galácticas muestran la posición del Sol en relación con el resto de nuestra galaxia. También se indica la posición del Brazo de Orión, donde se ubica nuestro sistema solar.
El reverso de la moneda presenta la misma imagen de la Vía Láctea en espiral, aunque en una versión espectacular impresa a color.
Composición: Plata 925 Milésimas. Peso: 22,42 g. Diámetro: 34 mm.
Tirada: 30.000 unidades.
Moneda encapsulada, en estuche original, con certificado.